"Homo Sedentarius" y dietas no milagrosas

La pandemia del siglo XXI son un tipo de enfermedades y trastornos íntimamente relacionados con el sedentarismo y los deficientes hábitos alimentarios que llevamos a cabo desde hace decenas de años, estas patologías suponen el 70% del gasto sanitario. Los problemas cardiovasculares, la diabetes, la obesidad y el cáncer son las cuatro crónicas fundamentales y este cuarteto puede mitigarse actuando sobre factores de riesgo como el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo o las dietas desequilibradas.

 

El ser humano está destinado a moverse. Nuestros antepasados tenían que cazar animales, recoger fruta o cultivar sus campos. Desde la revolución industrial, el movimiento humano se ha reducido constantemente, esta inactividad física junto con los malos hábitos alimentarios ha aumentado progresivamente con el paso de los años, reduciendo la intensidad y el tiempo dedicado a la actividad física convirtiéndonos en un "Homo sedentarius".

 

El Balance de energía es fundamental para evitar el sobrepeso y la obesidad. En las últimas cinco décadas, la producción diaria de energía debido a la reducción de la actividad física en el trabajo se ha estimado que han disminuido entre los hombres y las mujeres de la población mundial lo cual está afectando dicho equilibrio energético. El cuerpo humano funciona de acuerdo con las leyes de la termodinámica. Si las calorías de los alimentos totales consumidas exceden del gasto energético diario, el exceso de calorías se acumulan y se almacenan como grasas en el tejido adiposo. En esta situación, hay tres maneras de recuperar el balance de energía: el aumento de la actividad física, la disminución de la ingesta de alimentos o una combinación de la dos.

 

En mi opinión lo indispensable es la última opción, es decir la capacidad de combinar una actividad física adecuada con una alimentación en base a nuestro gasto metabólico diario, la cual dependerá de nuestros requerimientos y necesidades individuales que a su vez dependerá de factores como la edad, el sexo, el tipo y tiempo de entrenamiento que llevemos a cabo.

 

Lo realmente interesante es modificar las composiciones corporales de manera que sustituyamos masa grasa por masa muscular y así nuestra Tasa Metabólica se verá aumentada notablemente pudiendo consumir más calorías que antes e incluso perderemos peso. Así trabajamos en Bodysolution, una serie de centros de entrenamiento personal en los cuales nos dedicamos a formular planes integrales de entrenamientos y nutrición totalmente individualizados. Tenemos en cuenta la capacidad física de cada individuo y por supuesto los objetivos que quieren llegar a conseguir a nivel deportivo unido a los cambios en sus composiciones corporales.

 

Realizamos un seguimiento de medidas antropométricas, y así llevamos a cabo un estudio de toda la modificación en los niveles de grasa, masa muscular, grasa visceral, hidratación y otros parámetros como contornos y perímetros, los cuales nos dan nociones de los cambios en el volumen de los pacientes.

 

En cuanto a la nutrición en el deporte es fundamental controlar una ingesta adecuada en base al tipo de entrenamiento, duración y frecuencia del mismo. No resulta algo complejo, es mucho más sencillo de lo que pensamos, no necesitamos productos “mágicos”, suplementos, ni tampoco recurrimos a pastillas ni batidos, solo ALIMENTOS DE VERDAD, no dietas extremas, lo importante es saber qué alimentos tenemos que tomar, cuánto de ellos tomar y cuándo es el momento idóneo para hacerlo. Diferenciar las necesidades según el tipo de entrenamiento que hagamos y ordenar los alimentos en base a ello.

 

Evidentemente tenemos que cubrir ciertos requerimientos necesarios para fomentar una tonificación y un fortalecimiento muscular en todos y cada uno de los casos. En concreto las proteínas, es uno de los macro nutrientes más importantes de cubrir, ya que es el sustrato energético que provocará que nuestros músculos se nutran, por otro lado nunca podrán faltar lo que yo llamo “alimentos de colores”, estos son los encargados de aportarnos vitalidad y energía en nuestro día a día, y los responsables de que luzcamos un aspecto saludable y gocemos de buena salud. En este grupo de alimentos nos encontramos las verduras, frutas, raíces y leguminosas.

 

Lo importante del proceso es la adherencia a un estilo de vida saludable, adoptar una rutina de actividad física y una alimentación libre de alimentos procesados, precocinados e instantáneos evitando todas las “comodidades” que la industria nos ofrece las cuales son y serán nuestro lastre.

 

El pensador y filósofo japonés George Ohsawa nos dio algunas de las claves a través de la alimentación macrobiótica para conseguir el equilibrio. Así os animo a adoptar todos los hábitos de los que hablamos en este post como una filosofía de vida y recuerda: come de manera variada e inspirándonos en la alimentación macrobiótica interioricemos el momento de la comida, disfrutemos de manera consciente, consumamos alimentos de la zona, alimentos de temporada y digamos NO a los procesados.

 

1 Sedentarism, active lifestyle and sport: impact on health and obesity prevention. Marcela González-Gross and Agustín Meléndez.

 

2 Metabolic benefits of exercise in the fasted state. Astrid von Oetinger G. (1,2) Luz María Trujillo G.

 

3 El licopeno acción en el músculo esquelético y el corazón bajo ejercicios de estrés oxidativo.

 

4 Evidencias científicas sobre la eficacia y seguridad de la dieta proteinada. Dieta proteinada y ejercicio físico. J. Sauraa, F. Isidrob, J. R. Herediac y V. Segarrac.

 

5 Consumo de frutas, verduras y presión arterial. Un estudio poblacional.Lucía Pienovi, Macarena Lara, Patricia Bustos, Hugo Amigo.

 

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