¿Dolor de espalda?

¿A cuántos de vosotros no os ha dolido la espalda alguna vez? ese dolor molesto a la altura de la cintura con el que llegas a casa después de una larga jornada laboral y no te deja dormir. O peor aún, ese dolor persistente sobre los hombros que hace que te duela la cabeza a diario. Dentro de la sala de entrenamiento se ha vuelto un relato constante entre nuestros clientes.

 

Las estadísticas más recientes emitidas por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, demuestra que la prevalencia del dolor de espalda en los países industrializados es del 30%. Esto significa que en este preciso instante, el 30% de los españoles está sufriendo dolor de espalda. El 50% de la población lo sufre al menos una vez cada año. Y cerca del 90% sufriremos trastornos dorso-lumbares a lo largo de nuestra vida.

 

El dolor de espalda es un trastorno musculo esquelético común (Woolf y Pfleger, 2003), puede ser desde un dolor leve y constante hasta punzadas agudas repentinas que dificultan el movimiento.

 

Es fácil darse cuenta de que tres de los factores que aumenta el riesgo de dolor de espalda están relacionados con la falta de ejercicio físico o la mala gestión de este.

 

No nos equivocaríamos al afirmar que todos los profesionales de la salud están de acuerdo en que la mejor medida para combatir el dolor de espalda son las medidas preventivas, y estas están encabezadas por hacer ejercicio regularmente, mantener un peso saludable y tener una buena higiene postural. Prevenir mejor que curar. Pero, ¿qué hacemos cuando el dolor ya está presente en nuestra vida?, ¿qué vamos a hacer para combatir estos molestos dolores de espalda que no sea estar atados a antiinflamatorios o a un reposo que no sabemos cuánto va a durar y que poco a poco está debilitando y atrofiando la musculatura de la espalda?

 

El ejercicio físico ha demostrado su eficacia a la hora de proteger contra la lumbalgia, contra el dolor asociado a la misma y de favorecer la recuperación en los procesos que se han cronificado. (Pérez- Guisado, 2006)

 

El efecto beneficioso que tiene el ejercicio a la hora de reducir la intensidad del dolor de la lumbalgia queda de manifiesto en multitud de estudios científicos, basándose en potenciar la musculatura abdominal y dorso-lumbar así como la musculatura flexo-extensora de la cadera y tener una buena flexibilidad de la musculatura asociada a la columna vertebral. En todos estos estudios resulta interesante observar que aquellos en los que se observa una mayor reducción del dolor son los que se realizaron durante un mayor número de semanas, habiendo mejorías del 60% para programas de entrenamiento de 14 semanas.

 

Queda en evidencia por tanto la importancia del ejercicio físico en el mejora de la sintomatología del dolor de espalda. Llegados a este punto el debate es, ¿cualquier ejercicio vale? ¿Qué tipo de ejercicio es el más adecuado para que estos dolores mejoren?

 

Es común escuchar, a personas que han empezado un plan de entrenamiento siguiendo unas directrices básicas y generalizadas que le ha recetado en la consulta el médico o en alguna sala de musculación, relatar como el dolor se agudiza con el paso de los días o no encuentran el alivio que buscaban. La pescadilla que se muerde la cola. Me duele la espalda y necesito aumentar mi tono muscular así como mejorar la elasticidad de la musculatura de la cadena posterior pero en el intento (maquinaria de gimnasio, correr, pesas en casa, etc.) lo único que consigo es acentuar el dolor y abandonar la actividad a los pocos días. El siguiente intento será nadar pero tras hablar con el médico me limita el nado solo a la modalidad de espalda por lo que a los 500 metros de mirar al techo estoy aburrido y me voy a casa, ¿Solución?

 

Desde hace décadas se viene utilizando en clínicas de fisioterapia la electroestimulación local como tratamiento ante dolores de espalda ya sea para ganar tono muscular como para relajar la musculatura sobrecargada, teniendo resultados muy positivos. En estos últimos años la electroestimulación integral ha llegado de la mano del entrenamiento personal creando un tándem perfecto para la mejora de esta sintomatología. Un estudio de Boeckh-Behrens (2002), tras un plan de entrenamiento de 5 semanas con 2 entrenamientos semanales de 20 minutos con electroestimulación concluyo con un resultado del 88,7% de los sujetos notando una reducción en el dolor de espalda, con una mejora significante en un 38,8% de los casos.

 

Desde bodysolution ofrecemos una solución integral para las personas que se aquejan de cualquier sintomatología relacionada con la espalda. El entrenamiento con electroestimulación proporciona una activación profunda e intensa de toda la musculatura paravertebral así como del resto de musculatura del cuerpo, evitando así las descompensaciones musculares y creando la tan necesaria faja lumbo-abdominal que hará de sostén de la columna vertebral. Evitamos el impacto y estrés articular, pues no es necesario levantar ningún peso externo, disminuyendo los riesgos de retorno de dolor, y todo ello acompañado de un entrenador personal cualificado que guiará, controlará, garantizará la buena ejecución de los diferentes ejercicios y diseñara un entrenamiento acorde a sus necesidades. Todo ello sin tener que dedicarle 2 horas diarias.

 

1. Pérez Guisado, J. (2006). Lumbalgia y ejercicio físico. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte vol. 6 (24) pp. 230-247.

 

2. Wittink H, Rogers W, Gascon C, Sukiennik A, Cynn D, Carr DB. (2001). Relative contribution of mental health and exercise-related pain increments to treadmill test intolerance in patients with chronic low back pain. Spine(26), 2368-2374.

 

3. Boeckh-Behrens, WU and Treu, S. (2002). Vergleich der Trainingseffekte von konventionellem Krafttraining, maxxF und EMS-Training in den Bereichen Korperzusammensetzung, Körperformung, Kraftentwicklung. Psyche und Befinden

 

Rellena este formulario y consultanos tus dudas

 

  • Ponte en contacto con nosotros 603 121 100

    Consulta gratuita