Beneficios específicos del ejercicio en la Fibrosis Quística

Soy María Magüesín, entrenadora personal en el centro de BODYSOLUTION en Mairena del Aljarafe (Sevilla) desde febrero de 2015 y afectada de fibrosis quística (FQ). Cuento brevemente aquí mi experiencia con este novedoso sistema de entrenamiento, pudiendo verificar que mi capacidad respiratoria ha aumentado un 16% más desde que entreno con electroestimulación (EMS) debido a los flujos de aire y vibraciones que se movilizan en los pulmones.

 

La intolerancia al ejercicio es una característica establecida de la FQ y es dependiente del tipo de mutación, de la conservación de la masa muscular, del sistema pulmonar y del mantenimiento de la condición física.

 

En general, aplicable a este caso específico, el ejercicio es una herramienta capaz de mantener en mejor estado la condición física del paciente.

 

¿Por qué utilizar el ejercicio en la FQ?

Existen evidencias científicas desde hace más de 4 décadas que nos informan de los magníficos beneficios que aporta esta herramienta en la fibrosis quística. Los investigadores atribuyen los beneficios del ejercicio en estos pacientes a la mejora de la limpieza de moco de las vías respiratorias; aumento de fuerza y resistencia de los músculos ventilatorios; reducción en la resistencia de la vía aérea; aumento de la tolerancia al ejercicio y aumento de la sensación de bienestar.

 

A finales de la década de los 70 y principios de los 80, los trabajos de Keens et al (1977) y Zach et al (1981) mostraron que los programas de entrenamiento físico pueden utilizarse para mejorar la ventilación y ayudar a limpiar la mucosidad de las vías respiratorias.

 

El grupo de Kruhlak et al (1986), además, comprobó que se producía una reducción en el atrapamiento aéreo tras el ejercicio, especialmente en las regiones apicales de los pulmones. Otros investigadores han encontrado reducciones en el volumen residual tras programas generales de entrenamiento (Andreasson B, 1987; O’Neil PA, 1987) o específicos de fuerza (Strauss GD, 1987). Además, el aumento de la práctica de actividad física se acompaña de una desaceleración en el deterioro de la función pulmonar

 

Una mejor potencia aérobica (VO2max) se asocia con un menor número de ingresos hospitalarios por exacerbación pulmonar (Pérez M.et al 2014). El carácter progresivo de la enfermedad y la necesidad de estar sometidos a tratamiento permanente, hacen que las personas con FQ disminuyan su calidad de vida, sobre la que puede actuar con eficacia el ejercicio físico.

 

El ejercicio es una medicina de bajo coste que aporta una mejora de la calidad de vida, mejora psicológica y mejora de la potencia aeróbica, la última siendo una variable del pronóstico de la enfermedad. La buena condición física se relaciona con un mejor pronóstico de la enfermedad.

 

Genéticamente, los habitantes del siglo XXI seguimos siendo ciudadanos del paleolítico, así que los ciudadanos que lleven un estilo de vida más activo vivirán con mejor calidad y más tiempo, padeciendo menor riesgo de enfermedades crónicas.

 

La Asociación Española de Pediatría alerta de que 1 de cada 4 adolescentes españoles no realizan ninguna actividad física y apenas el 10% cumple las recomendaciones de practicar al menos una hora de ejercicio al día. El riesgo inducido por la inactividad física es similar a los producidos por la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, y obesidad.

 

Por eso y a modo de resumen, si aún no te has decidido a comenzar a entrenar, te animo a engancharte a una vida sana y a adquirir unos hábitos saludables: tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Andreasson B, Jonson B, Kornfalt R, Nordmark E, Sandstrom S. Long-term effects of physical exercise on working capacity and pulmonary function in cystic fibrosis. Acta Paediatr Scand 1987 Jan;76(1):70-75.

 

Katzmarzyk P.T., Church T.S., Craig C.L., Bouchard C. Sitting time and mortality from all causes cardiovascular disease and cancer. Med. Sci. Sports Exerc. 41(5):998-1005, 2009.

 

Keens TG, Krastins IR, Wannamaker EM, Levison H, Crozier DN, Bryan AC. Ventilatory muscle endurance training in normal subjects and patients with cystic fibrosis. Am Rev Respir Dis 1977 Nov;116(5):853-860.

 

Kruhlak RT, Jones RL, Brown NE. Regional air trapping before and after exercise in young adults with cystic fibrosis. West J Med 1986 Aug;145(2):196-199.

 

O’Neill PA, Dodds M, Phillips B, Poole J, Webb AK. Regular exercise and reduction of breathlessness in patients with cystic fibrosis. Br J Dis Chest 1987 Jan;81(1):62-69.

 

Pérez M1, Groeneveld IF, Santana-Sosa E, Fiuza-Luces C, Gonzalez-Saiz L, Villa-Asensi JR, López-Mojares LM, Rubio M, Lucia A. Aerobic fitness is associated with lower risk of hospitalization in children with cystic fibrosis. Pediatr Pulmonol. 2014 Jul;49(7):641-9.

 

Strauss GD, Osher A, Wang CI, Goodrich E, Gold F, Colman W, Stabile M, Dobrenchuk A, Keens TG. Variable weight training in cystic fibrosis. Chest. 1987 Aug;92(2):273-6.

 

Zach MS, Purrer B, Oberwaldner B. Effect of swimming on forced expiration and sputum clearance in cystic fibrosis. Lancet. 1981 Nov 28;2(8257):1201-3.

 

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